Se despertaba, hacía sol. Era la hora de desayunar, pero no tenía hambre. "Vaya vida de mierda", pensaba. Todo seguía igual, era muy monótona su vida. Pensaba otra vez, "¿Y si lo hago?". Se decía que no, que era una gilipollez. El pasado no le había dado buenas esperanzas para el futuro, y el presente era un verdadera mierda. Se acababa todo, no tenía ganas de nada, estaba vacía.
Se soltó el pelo, salió por la puerta rumbo a la playa. El acantilado le esperaba. Caminaba lentamente, sin prisas. Algo pasó por el camino que le hizo cambiar de idea. Lo vio allí sentado, pescando. "Está tan mono", pensó. Se acercó sin hacer ruido. Le dijo hola, se sentó a su lado a observarle atentamente. Ante tal incomodidad el dejó su labor y le preguntó como estaba. Ella solo calló, se sentía como una tonta al no poder decirle la verdad, sabía que era el momento, pero no tenía el valor suficiente para hacerlo. Él no hacía mas que hablar y hablar. En un abrir y cerrar de ojos el se había callado y sus labios estaban unidos. Un impulso mutuo había hecho que ocurriese eso. Cuando por fin se separaron sus labios, ella se levantó y salio corriendo hacia su casa. El, sorprendido por lo que acababa de ocurrir, no sabía que decirse a si mismo.
Los días se sucedieron y ella no sabía nada de el. Decidió buscarlo por todos los sitios. Buscó en el acantilado, en la playa, en el bosque; pero nada, era como si se hubiera esfumado. A los pocos días, paseando por el bosque, se topó con una especie de cabaña en lo alto de un viejo encino; parecía en buen estado y decidió explorarla. Su sorpresa fue encontrárselo allí sentado, y fumando un cigarrillo. El se sorprendió con su entrada, ella no sabía que decir, estaba a punto de irse corriendo, cuando él le pregunto:
-¿Por qué huiste el otro día? ¿Es qué no te gusto el beso?
-Si.- Respondió ella- Pero es que me dio mucha vergüenza.
-No debería, o ¿A caso no te gusto?- Le pregunto.
-¡Si!, !y mucho!- Le respondió ella indignada-Pero no se si yo te gusto a ti-.
-No me lo has preguntado pero te responderé que si. Llevo días observándote cuando vas a la playa a bañarte, y cuando vas al acantilado me gusta ver tus cabellos ondeando al viento.-
Ella se ruborizó. El se levantó de su asiento y se acerco a ella, le acarició el pelo sensualmente y la volvió a besar.
Hiván Ramone
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada