Han pasado los años, pero ayer volví a aquel lugar. No había cambiado, era como si el tiempo no hubiera pasado por el. Los mismos árboles, los mismo nidos, las mismas flores. Y tu seguías allí, dominando el bosque desde lo alto de aquel roble. Tan imponente como siempre. La pintura algo carcomida, alguna que otra madera pocha. Pero seguías allí, a pesar de nuestra ausencia.
Cerré los ojos y por un instante pude vernos corriendo a todos por allí, subiendo y bajando del roble. Entrando en tus entrañas. Jugando con los pájaros. Pero aquello se había acabado; y solo era un recuerdo, un reducto de un tiempo feliz, en mi memoria ahora.
Pero pasarán los años, se irán los viejos amigos, nuevos llegarán. Y tu, querida Casita del Árbol, seguirás ahí. Esperando de nuevo a que alguien te descubra para mostrarle los secretos de los bosques.
Hiván Ramone
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