
Ante la atenta mirada de aquel animal, yacía yo en el suelo. No podía moverme, casi no podía respirar. Moví el cuello hacia un lado y otro. Solo veía un montón de muertos a mi alrededor, cadáveres putrefactos. El animal alzó su vuelo y escapo de aquel nefasto lugar. Pude oír algún murmullo, parecía que aún quedaba alguien vivo, más bien moribundo. Me incorporé, los soldados alemanes parecían haberse ido, no veía moros en la costa. Di malamente unos tres pasos cuando mi pierna derecha se quedó enganchada a algo, miré, un camarada me había enganchado. Pidió que le ayudase a incorporarse. Era el teniente Krucheinov, de la 3º Brigada de fusileros del Ejercito Rojo.
Solo observábamos destrucción a nuestro alrededor. Los bombarderos alemanes habían arrasado con todo. Cogí un fusil. Estaba herido en el costado izquierdo, no parecía gran cosa, pero el dolor era intenso. Salimos de aquella gran plaza mortífera de Stalingrado. Los incendios y el humo asolaban la ciudad, se respiraba un olor a pólvora. Andábamos escondidos entre las sombras, como si fuéramos fugitivos. A unos pocos metros divisamos a un grupo de soldados del Reich. Decidimos no cargar, ellos eran muchos y nosotros sólo dos. Recorrimos un largo camino hasta llegar a las afueras de la ciudad, el paisaje era más desolador aún. Vimos una camioneta. Tenía algo de gasoil, las llaves estaban puestas. Antes de ponerla en marcha oímos unas voces; rápidamente nos pusimos alerta. Eran unos camaradas que también consiguieron escapar vivos. Subimos todos a la camioneta y pusimos rumbo a Severodvinsk, sabíamos que los alemanes no habían conseguido llegar hasta allí.
Pasando el río Onega, llegamos a Konosa. Estaba desierta, había sido evacuada dos días antes de nuestra llegada. Asaltamos algunos comercios para conseguir víveres y vodka. Llevábamos 8 días sin llevarnos nada a la boca. Pasamos allí la noche. Encontramos una pequeña emisora. No se aún como lo hicimos; pero sintonizamos un canal alemán. Supusimos que andarían cerca. La próxima tarde atacarían la pequeña ciudad. Encontramos algunas municiones y escopetas de caza, también había un surtidor de gasoil prácticamente lleno.
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