Yo que lo fui todo y ahora soy nada.

Era tarde, el último pájaro ya se resguardaba en su nido. Yo en cambio aún esperaba a la luna y las estrellas en aquel banco tan frío. Mirando hacia ningún sitio esperaba en silencio que un milagro me despertase para seguir mi truculento camino hacia el infinito.

Infinito que no llega.
Soledad que ya me encuentra.
Infinito que me llora.
Soledad que no se demora.

Aún sufriendo en silencio, ahogando mis penas en llantos, y haciendo un belcanto; puedo decir que lo he sido todo sin ser nada, y que sin ser nada aún lo puedo ser todo. No he fracasado en nada, no he acertado en todo. Pero eso ya da igual, igual eso ya da; pues lo he perdido todo y no he ganado nada.