TIC-TAC


Resonaba el sonido del reloj en mis oídos. Pasaban los segundos, los minutos, las horas. Mi tiempo se acababa ya. Levanté la vista por ultima vez para mirar al mundo, tomé una bocanada de aire y pensé: "Por fin se acabó todo."

Era la ultima cosa que haría en la vida, morirme. Al fin y al cabo era como un reloj, mis engranajes viejos y oxidados ya no podían mover las manecillas de la vida.Manecillas que durante años habían levantado tantos dolores de cabeza a tanta gente, y a otros se los habían aliviado.

Me aferre con fuerza a mis últimos recuerdos, vi las imágenes mas bonitas que había guardado en mi memoria durante años, para verlas por última vez en este instante. Imágenes y recuerdos como mis primeros pasos, mis primeras pedaleadas y caídas de la primera bicicleta, el primer amor, el primer beso, el primer adiós, el primer hola. Una lágrima baño mi pálida mejilla derecha al recordar esto, pues de todos modos esto era yo.

Levanté mi, ya, escuálida mano para tocar mi canosa, pero tupida melena. Melena que había transformado a lo largo de mi vida, dándole los aspectos mas extravagantes que se puedan imaginar. Después de pasarme la mano por el cabello, extendí mi brazo hasta la mesilla y encendí mi último cigarrillo, que por circunstancias de la vida, nunca me produjo ningún mal.

Volví a oír el tic-tac, y tras haber apagado el último cigarro, me fundí con el mundo y pase a ser nada mas que un mero material orgánico, que debía fusionarse con la naturaleza para volver a crear mas vida.

Hiván_Ramone