Ain't

Esa mujer, esos labios
decorados con saliva suave,
ese meneo
de caderas desencajado,
ese andar imposible,
esa mirada felina.
Un soplo de vida
a una alama envejecida.
Un abrazo de los tiempos
para alejar
la letanía esclarecida.
Un beso es suficiente
para calmar
mis nervios adyacentes.

Y no duelen las heridas,
no escuecen ni desaniman.
Que mi vida,
más que diáspora,
es una vuelta enloquecida.

Ese tacto inquebrantable
con una suavidad impenetrable;
las pupilas clavadas e
n un eterno aceptable.

Vislumbrados caminantes
que hacen sus pasos gigantes.
El retablo de dos jóvenes
nacidos para encontrarse.