Para acompañar esta lectura: Gymnopédie Nº1 - Erik Satie
Quizás podríamos
habernos liberado de las sombras, sin embargo no tuvimos el valor suficiente
para enfrentar nuestros demonios. Podría ser que mañana, ante el destello del
nuevo amanecer, podamos encontrar la paz que nos falta, la alegría que nos arrebataron.
Volveremos entonces a rememorar el sueño de la infancia feliz, donde todo
estaba por hacer y todo era posible.
Pero ahora,
mientras esperamos, seguiremos cayendo en el abismo del tiempo. Mientras
carezcamos del valor suficiente para escalar la última cima, atravesar el
horizonte de los sucesos que ahora nos envuelven será saltar a los brazos del
fracaso. De esta larga noche sin estrellas solo podremos obtener la única
certeza de la existencia tras el colapso del tiempo mismo, después de que el
espacio, sobre sí mismo, se haya plegado.
El frío que
atraviesa nuestras entrañas no es más que el aviso de la muerte que ya se
acerca, impasible. No titubearemos si hemos de enfrentarla, pues en estas horas
bajas, el miedo, la desesperanza y la oscuridad solo serán aliados en la lucha
final.
Será entonces, y
no ahora, cuando nos empape la nueva luz, cuando de las cenizas podamos
resurgir, y el cincel que nos perfila las entrañas dejará de clavar su frío
metal. Pero el momento siempre pasa, y debemos estar alerta para cazarlo y
poderlo encerrar en este lugar donde no hay nada, dónde nuestra alama reposa,
expectante, por el nuevo amanecer.
Iván Garnelo
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